Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza. Es tu propia experiencia del mundo la que puede hacer de tu existencia un infierno o un paraíso. En gran medida lo que creamos en el mundo inmaterial también va a crear el mundo material.

La gente optimista con frecuencia es más persistente y tozuda, no se rinden con tanta facilidad como a menudo lo hacen los pesimistas, y por este motivo los primeros poseen más probabilidades de alcanzar sus metas. La lección entonces es cultivar una mente con las semillas del optimismo.

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