Sin duda el miedo infundado es una de las emociones más dañinas, al limitar nuestras acciones y mantenernos en un nivel de vida muy inferior a nuestras posibilidades, convirtiéndose en un obstáculo para nuestro desarrollo y éxito.

Habrás observado entre la gente, a algunas personas que afrontan los cambios con optimismo y confianza, pero otras,  experimentan inseguridad, angustia y bloqueo, debido a miedos como pueden ser el miedo al fracaso,  al rechazo, a no dar la talla etc.

 

Como ya comente en mi artículo “como alcanzar tu máximo rendimiento personal”. Si te enfrentas a una nueva situación vital, a nuevas decisiones, te surgirán dudas, preguntas e inquietudes. Es normal. Tener miedo es natural y necesario, esta emoción nos ayuda a evaluar de forma adecuada los pros y contras, los riesgos y dificultades y también las posibilidades de logro. Es la emoción que nos predispone a buscar soluciones para resolver los problemas y dificultades que se nos presenten, así que, no es más valiente el que dice no sentirlo, sino el que lo reconoce y se esfuerza en aprender a manejarlo ya que, en el reconocimiento de la debilidad se encuentra la fortaleza. En la aceptación del miedo y en el compromiso con el cambio, se encuentra el camino de la superación personal.


Desde mi experiencia te diría que la mayoría de los miedos sobre el futuro que tenemos no son muy reales y nacen de una interpretación limitante de la vida. Estos miedos son los que nos impiden realizar cosas y avanzar. Estos miedos no existen como realidad, son una ilusión que nos hemos creado, desencadenando los procesos psicológicos que nos conducen al fracaso, inhibiendo nuestras capacidades físicas y mentales. Usamos nuestra imaginación para meditar sobre todos los posibles malos desenlaces en vez de imaginarnos el éxito de nuestras acciones. Cada vez que pensamos en nuestros miedos, los convertimos en centro de atención, con lo cual, se fortalecen más. Por tanto, debemos olvidarnos de ellos o cambiar de perspectiva.

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