Como ya he comentado en anteriores artículos, tú forma de pensar, tu carácter y tus creencias determinan el nivel de tus resultados. No es lo que pasa, es lo que tú haces, lo que marca la diferencia. Para que las cosas cambien para tí, tú debes cambiar.

Quien eres en este momento determina los resultados que tú obtienes. Entonces, si queremos alcanzar las metas que nos fijamos, superar nuestras limitaciones y aumentar nuestra capacidad de resolver problemas necesitamos aprender como transcender los límites que nuestra propia mente nos está imponiendo. Esto lo hacemos cambiando los pensamientos, los cuales nos permiten acometer acciones que nos llevan a nuevos resultados a pesar del miedo y otros factores limitantes.

Los pensamientos proceden de los modelos mentales (archivos de información) que tienes en los armarios de tu mente y ¿de dónde procede esa información? Lo hace de tu programación pasada. Tu condicionamiento pasado determina cada pensamiento que brota de tu mente. Para reflejar esto, te presento la siguiente formula:

Modelos Mentales – > Pensamientos – >  Sentimientos – > Acciones – > Resultados

Tus modelos mentales te llevan a tus pensamientos, estos a tus sentimientos, tus sentimientos a tus acciones y tus acciones a tus resultados. Por tanto como puedes ver nuestros modelos mentales nos están condicionando en múltiples ocasiones, imposibilitando alcanzar las metas que nos hemos propuesto.

Cuantas veces nos sería de gran ayuda tener a alguien que nos llevará más alla de donde normalmente llegamos, con la que establecer una relación de confianza, con quien puedas reflexionar, profundizar, mirar en tu interior y pensar en alto, que te apoye, te ayude a desbloquearte, te haga preguntas poderosas que te hagan mirar hacia lugares donde antes no habías mirado o no estabas tomando en cuenta para abrir nuevas posibilidades y avanzar.

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