Ponernos en contacto con nuestros sueños, declarar nuestra visión, nuestro propósito, es el primer paso para darle una orientación (un sentido), no sólo en nuestra vida personal, sino también en nuestro desarrollo profesional, o como integrantes de una organización. Cuando nos ponemos en contacto con nuestros sueños, despertamos nuestra pasión, nos motivamos y nos llenamos de vida. No es casual que la palabra “Aspirar”, signifique “llenar de aire nuestros pulmones”.

Cada hazaña grande que ha impactado en la historia de la humanidad fue el resultado de tener y cumplir un sueño, aunque al principio pareciera inalcanzable. Luchar por los sueños es una fuente inagotable de ilusión, motivación, dedicación y superación personal.

Hay sueños impuestos por la sociedad y sueños íntimos que emergen naturalmente de las profundidades de nuestra alma. Sólo persiguiendo estos últimos se encuentra la felicidad.

Escuchando la voz del corazón todo sale bien, pues el corazón es el único que puede oír la verdadera música de la vida. La puerta que conduce a una vida llena está siempre abierta para aquellas personas que se atreven a soñar y a vivir sus sueños.

Muchas de las personas sienten una especie de vacío interior… como una desorientación, una falta de sentido. Algo similar ocurre en las empresas: el único objetivo de ganar dinero, mercado, clientes, no alcanza para motivar y apasionar a sus empleados.

¿Qué nos falta?

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