Nuestro cerebro ama los patrones. Los utiliza para entrenar, aprender, mejorar y optimizar, pero cuando llega a ser un maestro en aquello que tanto repite, lo convierte en una rutina, en un hábito que nos retiene, junto a nuestros miedos, en nuestra zona de confort. Ser consciente de este mecanismo tan simple de aprendizaje y de adquisición de hábitos es la base para poder poner en práctica tácticas para trabajar fuera de la zona de confort, donde realmente aprendemos, mejoramos y prosperamos.

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